Cormos de Alocasia: cómo hacerlos brotar paso a paso
22 de agosto de 2026

Un cormo es el órgano de reserva de la Alocasia: una especie de bulbo pequeño, duro, con forma de lágrima, que la planta forma bajo tierra y con el que sobrevive a la estación seca. De cada cormo puede nacer una planta entera, y por eso es la forma más económica de empezar con una variedad rara. Muchos de los cormos de la tienda se venden ya enraizados (lo indicamos en cada ficha), con lo que la parte más delicada está hecha; aun así, conviene entender el proceso completo.
Qué necesita un cormo para brotar
Tres cosas: calor constante, humedad alta y aire. Un cormo sano es firme y de color claro por dentro; si está blando, oscuro o huele mal, está podrido y no saldrá adelante. Antes de empezar, retira con cuidado la capa externa marrón y seca (la «cáscara») si se desprende sola: así el cormo absorbe mejor la humedad y ves mejor si aparece algún punto blando.
Paso a paso
1. Prepara un recipiente cerrado
Un tarro o táper transparente con tapa funciona perfecto. Pon en el fondo un par de centímetros de esfagno húmedo (escurrido, que no gotee) o perlita húmeda. La transparencia te permite ver las raíces sin tocar nada.
2. Coloca el cormo con la punta hacia arriba
La parte puntiaguda es de donde saldrá el brote; la base más redondeada y con restos de raíces, hacia abajo. Entiérralo solo hasta la mitad: la punta tiene que quedar al aire. Si no ves claro cuál es cuál, déjalo tumbado; la planta se orienta sola.
3. Calor, luz suave y paciencia
Cierra el recipiente y déjalo en un sitio cálido (24-28 °C) con luz indirecta. Encima de un router, de un electrodoméstico que dé un calorcito suave o con una esterilla térmica va de maravilla. Abre la tapa un minuto cada dos o tres días para renovar el aire y comprobar que el esfagno sigue húmedo. Las primeras raíces suelen aparecer entre la segunda y la cuarta semana; la primera hoja, unas semanas después. Algunos cormos tardan dos meses: mientras siga duro, hay esperanza.
4. Cuándo pasarlo a sustrato
Cuando tenga varias raíces de 3-5 cm y al menos una hoja abierta, trasplántalo a una maceta pequeña (7-9 cm) con una mezcla muy aireada: sustrato, perlita y corteza a partes iguales. Mantén la humedad alta las primeras dos semanas, por ejemplo con una bolsa o una cúpula transparente, y ve abriéndola poco a poco para que la planta se acostumbre al ambiente de la casa. A partir de ahí, se cuida como una Alocasia adulta: lo explicamos en la guía de cuidados de la Alocasia.
Los cormos que ya vienen enraizados
Cuando la ficha indica que el cormo va enraizado, los cormos de nuestra tienda te llegan con raíces y, a veces, con el primer brote asomando. En ese caso puedes saltarte los pasos 1 a 3 y plantarlos directamente en una maceta pequeña con sustrato aireado, manteniendo la humedad alta la primera semana. Recibes exactamente el cormo de la foto, criado y aclimatado en casa, y con el envío protegido para que no sufra por el camino.
Errores típicos
- Esfagno chorreando. Húmedo sí, empapado no: el exceso de agua es la primera causa de pudrición.
- Enterrarlo del todo. La punta necesita aire y luz para decidirse a brotar.
- Frío. Por debajo de 20 °C el cormo se queda dormido y puede pudrirse antes de arrancar.
- Impaciencia. Abrir, tocar y mover el cormo cada día rompe las raíces nuevas. Mira, pero no toques.
- Tirarlo demasiado pronto. Si está duro, sigue vivo. Dale tiempo.
¿Dudas con un cormo concreto? Escríbenos con una foto a info@marinasjunglegems.com y te decimos qué haríamos nosotros.
Texto redactado con ayuda de inteligencia artificial y publicado por el equipo de Marina’s Jungle Gems.